
Libertad A todos los presos políticos mapuches.
Patricia Troncoso en huelga de hambre.
Está la noche como para escupir cruces,
deambular por pasillos gastados de hospitales silenciosos,
establecer la rutina bastarda de los amaneceres sin sentidos.
Mi silencioso grito,
horizontes de aventura gritan bajo montañas de cadáveres ansiosos de salir mendigando consignas en homenaje a los caídos mutilados,
acribillados por el sin sentido.
Cadáveres de nostalgias,
cadáveres inculturales de los razonamientos occidentales de la mentira y el espanto.
Mi grito se refleja en el espejo indiferente de mi identidad asustada,
corriendo y escapando de los noticieros silenciados y silenciosos,
vagabundos de la verdad entregada como si fueran limosnas de engaños.
Pido respeto,
levantando los cientos de años que asustan a los bosques y lagos expropiados.